Esta edición de mis aventuras va dedicada a mi pequeña hermana por motivo de su décimo-séptimo aniversario. Como quien dice, hoy cumple 17. Lo que también significa que le quedan 364 días para que le canten Amo su inocencia (17 años) amo sus errores (17 años), de los Ángeles Azules. No, ya en serio... Hermana, de corazón te deseo lo mejor. Todo lo que pueda escribir sale sobrando porque tú ya sabes que te quiero con toditita mi alma... Que tengas un gran día (:
Y bueno, después de los anuncios parroquiales les cuento un poquitín de lo que ha sido la última semana. Honestamente no escribí antes a propósito porque muchos iban atrasados en capítulos y pues para darles chance de que se pusieran al día. Si todavía no lo han hecho pues bueno, ahí cuando quieran eh? jaja
Me había quedado en que vinieron de pasadita mis amigos de Dortmund y pasé una tarde con ellos. Cabe aclarar que lo que les platico aquí son cosas de la vida cotidiana y omito muchas cosas. Lo digo para que no vayan a creer que no voy a la escuela o que no hago tareas. Simplemente no hablo mucho de la escuela porque bueno, esto es un espacio recreativo, para qué andarse torturando en el tiempo libre, verdad? Pero aprovechando que salió el tema pues les platico que en la escuela me va bien. Traigo algunos proyectos pero en general va muy tranquilo todo, lo que sí es que este fin estudiaré para una materia que me trae medio confundida. De ahí en fuera, nada del otro mundo. Y ya, se acabó el tema de la escuela. Si les interesa saber más del sistema de mi universidad, de mis materias, de mis profes, de mis clases, pues me preguntan y les platico más a fondo con mucho gusto. Pero por lo pronto mejor les cuento la parte más alegre...
El miércoles de la semana pasada llegó Marisa de Berlín a quedarse unos días conmigo porque todavía le faltan unos días para entrar a la escuela. A Marisa, para quienes no la conocen, la conocí en Guadalajara y es muy buena amiga. De hecho ya nos había tocado hacer un viaje juntas antes pero esa, es otra historia. El caso es que llegó a Köln y a los 3 días llegó Karina, otra amiga pero que está viviendo en Florencia, con oootra amiga suya. Síp, durante 4 noches fuimos 4 en mi depa. Yo obviamente estaba super contentísima. Eso de tener gente y pasear como que me está gustando. Y no, papá, no falté a la escuela.
Los días que estuvieron estas niñas aquí turisteamos por la ciudad y los pueblines aledaños. Me encantó porque conocí partes de la ciudad que no había visto antes, nada más preguntando e improvisando caminos nuevos. Ah! que por cierto me hicieron volver a subir la catedral. Esta vez me fue mejor, pero ahora sí ya no lo vuelvo a hacer.
También fuimos a Bonn, el pueblo de Beethoven otra vez, y a Brühl a visitar dos castillos. Ambos fueron declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO y eran propiedad de Clemens August hace unos 300 años. Es muy cerca de donde vivo y está increíblemente lindo. La única parte que dio miedo fue la de caminar por un bosquecito de un castillo al otro. Llegamos a una encrucijada en el camino y me sentí como la Caperucita Roja. Que si me he equivocado de camino no la cuento y me come el lobo vestido de abuelita... Pero lo bueno es que dimos con el lugar. Algo chusco es que en Schloss Augustusburg la visita era guiada en alemán y el hombre juraba que yo le entendía. O sea sí le endetía algunas palabras, sobretodo por el contexto y especialmente porque traíamos una guía en español en la mano. Pero de repente que se le ocurre preguntarme cómo se decía no se qué en inglés y yo, viendo al cielo: ni poquita idea. Ya namás le sonreí, pues digo, qué más hacía...
El otro palacio es Schloss Falkenlust y mi parte favorita de ese fue que, como no puede uno pisar el piso directamente, te tienes que poner unas como pantuflototas encima de los zapatos. Está padrísimo porque prácticamente patinas el recorrido con las chanclas esas sobre la duela pulida. Me encantó. Estaba yo jugando a deslizarme bien padre hasta que me di cuenta que había cámaras de seguridad. ¡Qué oso! Ya me imagino a los guardias de seguridad riéndose en la cabina. Por suerte nadie me dijo nada. Aunque bueno, no te pueden culpar por proyectar un poco el niño que llevas dentro de vez en cuando. Y bueno, de estos palacios les debo imágenes porque no dejan tomar ni media foto, por aquello de la preservación.
Hoy por la tarde se fueron las niñas encantadas, fascinadas y exhaustas como yo. Estoy de vuelta a la rutina en la que nadie me espera cuando regreso al depa. Pero está bien. Hoy me dediqué a limpiar la casa porque ya se imaginarán después de una semana con visita cómo estaba. También fui al super e intenté lavar, pero un vecino malaonda y que encima de todo no hablaba inglés me dijo que no se podía. Ni modo, mañana será otro día. Que por cierto mañana es día largo en la escuela así que ya los dejo. Siento que me faltaron más detalles esta vez pero es por cuestión de espacio, lo siento. Igual saben cómo encontrarme for further chismes.
Ay! Hice una amiga mexicana en la calle en esta semana que está desesperada por comida mexicana y apenas lleva 6 semanas aquí. ¿Lo peor? Se vino siguiendo al novio y no tiene pa' cuando volver. La parte feliz es que la segunda vez que me la encontré había ya encontrado una tienda de auténticos productos mexicanos aquí mismo en Köln. No es lejos, así que pronto iré a comprar cajeta Coronado y productos La Costeña jaja Luego les cuento qué tal.
Ahora sí me voy. Hermana de mi corazón, que tengas el mejor día de tu vida. Muy feliz cumpleaños! Todos aquellos que tengan facebook chequen las fotos que subí de esta semana con mis amigas. Saludos a mi mamá doña Pelos, a la gorda que lindamente mandará mis papeles del carro a mi casa, a Juan que había perdido el link del blog, a Natalia que anda haciendo de las suyas sin mí, a mi Tía Silvia que nunca se pierde un capítulo, a Chuy que creo que anda en las mismas, a la güera que también anda bien enterada de todo, a mi tía Adry y mi tía Ana, a la gorda otra vez porque lee el blog 30 segundos después de que lo escribo y cuando aún estoy corrigiendo (Hola, Gorda!)... Y en fin, con mucho cariño a todos los que leen, más porque se acuerdan de mí que porque le dediquen 5 minutos a mi journal, la verdad. Los quiero.
Y bueno, después de los anuncios parroquiales les cuento un poquitín de lo que ha sido la última semana. Honestamente no escribí antes a propósito porque muchos iban atrasados en capítulos y pues para darles chance de que se pusieran al día. Si todavía no lo han hecho pues bueno, ahí cuando quieran eh? jaja
Me había quedado en que vinieron de pasadita mis amigos de Dortmund y pasé una tarde con ellos. Cabe aclarar que lo que les platico aquí son cosas de la vida cotidiana y omito muchas cosas. Lo digo para que no vayan a creer que no voy a la escuela o que no hago tareas. Simplemente no hablo mucho de la escuela porque bueno, esto es un espacio recreativo, para qué andarse torturando en el tiempo libre, verdad? Pero aprovechando que salió el tema pues les platico que en la escuela me va bien. Traigo algunos proyectos pero en general va muy tranquilo todo, lo que sí es que este fin estudiaré para una materia que me trae medio confundida. De ahí en fuera, nada del otro mundo. Y ya, se acabó el tema de la escuela. Si les interesa saber más del sistema de mi universidad, de mis materias, de mis profes, de mis clases, pues me preguntan y les platico más a fondo con mucho gusto. Pero por lo pronto mejor les cuento la parte más alegre...
El miércoles de la semana pasada llegó Marisa de Berlín a quedarse unos días conmigo porque todavía le faltan unos días para entrar a la escuela. A Marisa, para quienes no la conocen, la conocí en Guadalajara y es muy buena amiga. De hecho ya nos había tocado hacer un viaje juntas antes pero esa, es otra historia. El caso es que llegó a Köln y a los 3 días llegó Karina, otra amiga pero que está viviendo en Florencia, con oootra amiga suya. Síp, durante 4 noches fuimos 4 en mi depa. Yo obviamente estaba super contentísima. Eso de tener gente y pasear como que me está gustando. Y no, papá, no falté a la escuela.
Los días que estuvieron estas niñas aquí turisteamos por la ciudad y los pueblines aledaños. Me encantó porque conocí partes de la ciudad que no había visto antes, nada más preguntando e improvisando caminos nuevos. Ah! que por cierto me hicieron volver a subir la catedral. Esta vez me fue mejor, pero ahora sí ya no lo vuelvo a hacer.
También fuimos a Bonn, el pueblo de Beethoven otra vez, y a Brühl a visitar dos castillos. Ambos fueron declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO y eran propiedad de Clemens August hace unos 300 años. Es muy cerca de donde vivo y está increíblemente lindo. La única parte que dio miedo fue la de caminar por un bosquecito de un castillo al otro. Llegamos a una encrucijada en el camino y me sentí como la Caperucita Roja. Que si me he equivocado de camino no la cuento y me come el lobo vestido de abuelita... Pero lo bueno es que dimos con el lugar. Algo chusco es que en Schloss Augustusburg la visita era guiada en alemán y el hombre juraba que yo le entendía. O sea sí le endetía algunas palabras, sobretodo por el contexto y especialmente porque traíamos una guía en español en la mano. Pero de repente que se le ocurre preguntarme cómo se decía no se qué en inglés y yo, viendo al cielo: ni poquita idea. Ya namás le sonreí, pues digo, qué más hacía...
El otro palacio es Schloss Falkenlust y mi parte favorita de ese fue que, como no puede uno pisar el piso directamente, te tienes que poner unas como pantuflototas encima de los zapatos. Está padrísimo porque prácticamente patinas el recorrido con las chanclas esas sobre la duela pulida. Me encantó. Estaba yo jugando a deslizarme bien padre hasta que me di cuenta que había cámaras de seguridad. ¡Qué oso! Ya me imagino a los guardias de seguridad riéndose en la cabina. Por suerte nadie me dijo nada. Aunque bueno, no te pueden culpar por proyectar un poco el niño que llevas dentro de vez en cuando. Y bueno, de estos palacios les debo imágenes porque no dejan tomar ni media foto, por aquello de la preservación.
Hoy por la tarde se fueron las niñas encantadas, fascinadas y exhaustas como yo. Estoy de vuelta a la rutina en la que nadie me espera cuando regreso al depa. Pero está bien. Hoy me dediqué a limpiar la casa porque ya se imaginarán después de una semana con visita cómo estaba. También fui al super e intenté lavar, pero un vecino malaonda y que encima de todo no hablaba inglés me dijo que no se podía. Ni modo, mañana será otro día. Que por cierto mañana es día largo en la escuela así que ya los dejo. Siento que me faltaron más detalles esta vez pero es por cuestión de espacio, lo siento. Igual saben cómo encontrarme for further chismes.
Ay! Hice una amiga mexicana en la calle en esta semana que está desesperada por comida mexicana y apenas lleva 6 semanas aquí. ¿Lo peor? Se vino siguiendo al novio y no tiene pa' cuando volver. La parte feliz es que la segunda vez que me la encontré había ya encontrado una tienda de auténticos productos mexicanos aquí mismo en Köln. No es lejos, así que pronto iré a comprar cajeta Coronado y productos La Costeña jaja Luego les cuento qué tal.
Ahora sí me voy. Hermana de mi corazón, que tengas el mejor día de tu vida. Muy feliz cumpleaños! Todos aquellos que tengan facebook chequen las fotos que subí de esta semana con mis amigas. Saludos a mi mamá doña Pelos, a la gorda que lindamente mandará mis papeles del carro a mi casa, a Juan que había perdido el link del blog, a Natalia que anda haciendo de las suyas sin mí, a mi Tía Silvia que nunca se pierde un capítulo, a Chuy que creo que anda en las mismas, a la güera que también anda bien enterada de todo, a mi tía Adry y mi tía Ana, a la gorda otra vez porque lee el blog 30 segundos después de que lo escribo y cuando aún estoy corrigiendo (Hola, Gorda!)... Y en fin, con mucho cariño a todos los que leen, más porque se acuerdan de mí que porque le dediquen 5 minutos a mi journal, la verdad. Los quiero.


