(23 1 2009)
Antes que nada, quiero que sepan que llegué bien. No he tenido problemas excepto por cosas chuscas, pero yo sé que no se sorprenden porque ese tipo de cosas siempre me pasan a mí. Como cuando pasé mis maletas por el escáner de Rayos X y ya que las habían pasado, que me acuerdo que no les puse candado… gracias a Dios la empleada de seguridad fue amable y las persiguió por la banda para cerrarlas. ¡Fiuf! Sobreviví al primero de varios despistes, pero no voy a contar todos porque aquí nos amanecemos. Creo que cuando empezó el viaje mi mente se bloqueó a través del despiste porque prácticamente pasaron 2 días hasta que entendí que eso de irme sola a un país donde a) hablan otro idioma y b) no conozco a nadie, no era broma.
Y así comenzó mi “aventura”. Pero, ¿a qué horas? Ya estaba sentada en la sala de espera para abordar mi avión y todo seguía normal. Abordé, aguanté las trescientas horas de vuelo, aterricé, pasé sin problemas por migración, recogí mi equipaje, tomé el tren correcto y llegué. Eso sí, un problemón para tratar de hacer llamadas. El teléfono público en alemán, el servicio con tarjeta de crédito no disponible, mis monedas rechazadas para llamada internacional, en fin. Además de la señora del teléfono de un lado que se hizo la loca para no ayudarme. Es que ese tipo de cosas sacan de quicio, ¿qué le costaba? Pero bueno ya, señora perdonada, asunto olvidado. Y cuando comenzaba a desesperarme porque no podía avisar que había llegado (a quien iba a encontrarme en la estación) respiré hondo y pregunté por una tienda de teléfonos. Fui. Compré un celular (eventualmente iba a tener que comprar uno) y se resolvió.
Ah, ya sé qué se me olvidó mencionar: El frío mientras esperaba el tren que me traería hasta aquí. ¡Qué bárbaro! De esas veces que inhalas con miedo y exhalas con tristeza por dejar ir el aire calientito. Lo bueno es que ya no ha hecho así de frío. De hecho aquí ha estado bastante a gusto, a pesar de no haber llegado más arriba de los 5 grados Centígrados. Hoy se sintió más porque desde temprano estuvo lloviendo. Y justo hoy que se me ocurre aventurarme a caminar desde mi escuela hasta mi casa, ‘Sirve que me aprendo el camino sin subirme al U-bahn’ – pensé. ¡¿Cuáaaaal!? El aironazo no me dejaba caminar… todavía si hubiera sido de ida pues el aire me habría hecho el paro empujándome e igual y hasta llegaba más pronto pero no, tenía que ser de regreso. En contra del aire, mi ropa se quería quedar parada o no sé pero mis pantalones y mi chamarra jalaban hacia atrás. Decidí entonces humildemente subirme otra vez al trenecito, ‘Total, el camino está fácil de aprenderse y ya vi que sí se puede llegar caminando (cuando el clima lo permita)’ – pensé ahora.
Aquí los días pasan lento lento, no sé si solo para mí pero es la impresión que me da. Siempre hay la misma cantidad de luz solar, a todas horas. El día siempre está como si fuera una mañana nublada o sea si no ves la hora pueden ser las 10 de la mañana, las 3 de la tarde o pleno mediodía y no te das cuenta. Bueno, sí lo notas porque por todas partes hay relojes y el transporte público está medido en minutos, pero el punto no es ese, sino que aquí no hay hora más caliente o más fría. Ni más luz ni menos luz, solo hay día y noche. Oscuridad absoluta, media luz, y no más. Eso es hasta ahora, quién sabe ya después.
Ayer anduve dando vueltas buscando un lugar para conectarme al internet y hacerle saber al occidente que aún respiro pero no encontré. Sin embargo, descubrí una universidad grandísima (la de la ciudad) como a cuadra y media de aquí. Solo por eso me está gustando eso de aventarme a caminar y treparme al trenecito, nomás para ver qué me encuentro. Lo del internet se hizo hasta hoy. Claro que me cobraron 8 euros por una hora, verdaderamente un robo. Cuando los pagué me acordé de Katty diciendo ‘Nada es gratis en la vida’ y pues los pagué resignadamente, ni modo, tenía que conectarme de alguna manera mientras arreglan el de aquí. Obviamente, por la hora, había como media persona en el messenger y absolutamente nadie usando skype. Pero no se preocupen, pronto podré conectarme desde mi departamento (o al menos eso me gusta pensar) y entonces nos veremos en línea a horas más apropiadas.
Bueno, y después de comprar el celular y hacer la dichosa llamada en la estación de trenes vine a firmar el contrato de mi departamento en compañía de mi peer student. Yo, por supuesto, muerta de cansancio. El gordito del asiento contiguo en el avión no me dejó dormir. Y entonces a esta niña se le ocurrió en ese instante llevarme a conocer la ‘city’, así me dijo ella aunque creo que se refería al centro comercial. Ahora se lo agradezco porque ya le entendí al sistema de trenes y además de que entré a una tienda atendida por Colin Farrel (no literalmente pero se parecía demasiado). Pero en ese momento tenía ganas de regresarme corriendo al departamento a dormir. Cosa que no podía hacer porque ni tenía fuerzas para correr ni sabía dónde demonios estaba. Total que anduve paseando un rato, fui a conocer mi escuela y ya de regreso la muchacha me dijo que estaba cansada (Ja! ¿Cansada ella?), así que me regresó a mi estación del tren y me vine a mi casa.
A partir de ese momento como que la situación se empezó a sentir bastante rara. Entré al departamento y desempaqué en silencio porque la televisión estaba toda en alemán. Y entonces capté que de verdad estaba sola. No podía dejar de pensar ‘¿¡SCHEIßE qué CAZZO hago aquí?!’ traducción: ‘¿¡CHINGADO (en alemán) qué CHINGADOS (en italiano) hago aquí?!’ (OMG me pongo bastante internacional cuando me paniqueo). Fue hasta entonces, en la noche, que capté. Tuve que tomarlo por el lado más amable porque irremediablemente me quedaré aquí. Solo los primeros días son los más difíciles porque son los de adaptación. Hasta ahora todo va bien. Descubrí el canal de CNN en inglés y es lo único que veo, así que si necesitan enterarse de algo pues háganme una señal. Sé todo lo que ha hecho Obama porque lo he visto todo en vivo. Ah! Y también me sé los pronósticos del clima. Ya saben, pregunten con confianza.
Ya en serio, a ver cómo me va el fin de semana, mañana sábado sin nada que hacer y el domingo muerto por ley en este país. Bueno, de todos modos tampoco entre semana tengo nada que hacer así que ¿para qué me preocupo? Me la he pasado escuchando música, me hace compañía. Y bueno, para terminar les dejo esta canción, que fue la canción del día. Mi compañerita de aventuras de hoy. Hope – Jack Johnson
Gracias a todos por acordarse de mí. Yo también los llevo aquí conmigo y los extraño a todos. Pero ¡ÁNIMO! Esto apenas comienza…
(:
Y así comenzó mi “aventura”. Pero, ¿a qué horas? Ya estaba sentada en la sala de espera para abordar mi avión y todo seguía normal. Abordé, aguanté las trescientas horas de vuelo, aterricé, pasé sin problemas por migración, recogí mi equipaje, tomé el tren correcto y llegué. Eso sí, un problemón para tratar de hacer llamadas. El teléfono público en alemán, el servicio con tarjeta de crédito no disponible, mis monedas rechazadas para llamada internacional, en fin. Además de la señora del teléfono de un lado que se hizo la loca para no ayudarme. Es que ese tipo de cosas sacan de quicio, ¿qué le costaba? Pero bueno ya, señora perdonada, asunto olvidado. Y cuando comenzaba a desesperarme porque no podía avisar que había llegado (a quien iba a encontrarme en la estación) respiré hondo y pregunté por una tienda de teléfonos. Fui. Compré un celular (eventualmente iba a tener que comprar uno) y se resolvió.
Ah, ya sé qué se me olvidó mencionar: El frío mientras esperaba el tren que me traería hasta aquí. ¡Qué bárbaro! De esas veces que inhalas con miedo y exhalas con tristeza por dejar ir el aire calientito. Lo bueno es que ya no ha hecho así de frío. De hecho aquí ha estado bastante a gusto, a pesar de no haber llegado más arriba de los 5 grados Centígrados. Hoy se sintió más porque desde temprano estuvo lloviendo. Y justo hoy que se me ocurre aventurarme a caminar desde mi escuela hasta mi casa, ‘Sirve que me aprendo el camino sin subirme al U-bahn’ – pensé. ¡¿Cuáaaaal!? El aironazo no me dejaba caminar… todavía si hubiera sido de ida pues el aire me habría hecho el paro empujándome e igual y hasta llegaba más pronto pero no, tenía que ser de regreso. En contra del aire, mi ropa se quería quedar parada o no sé pero mis pantalones y mi chamarra jalaban hacia atrás. Decidí entonces humildemente subirme otra vez al trenecito, ‘Total, el camino está fácil de aprenderse y ya vi que sí se puede llegar caminando (cuando el clima lo permita)’ – pensé ahora.
Aquí los días pasan lento lento, no sé si solo para mí pero es la impresión que me da. Siempre hay la misma cantidad de luz solar, a todas horas. El día siempre está como si fuera una mañana nublada o sea si no ves la hora pueden ser las 10 de la mañana, las 3 de la tarde o pleno mediodía y no te das cuenta. Bueno, sí lo notas porque por todas partes hay relojes y el transporte público está medido en minutos, pero el punto no es ese, sino que aquí no hay hora más caliente o más fría. Ni más luz ni menos luz, solo hay día y noche. Oscuridad absoluta, media luz, y no más. Eso es hasta ahora, quién sabe ya después.
Ayer anduve dando vueltas buscando un lugar para conectarme al internet y hacerle saber al occidente que aún respiro pero no encontré. Sin embargo, descubrí una universidad grandísima (la de la ciudad) como a cuadra y media de aquí. Solo por eso me está gustando eso de aventarme a caminar y treparme al trenecito, nomás para ver qué me encuentro. Lo del internet se hizo hasta hoy. Claro que me cobraron 8 euros por una hora, verdaderamente un robo. Cuando los pagué me acordé de Katty diciendo ‘Nada es gratis en la vida’ y pues los pagué resignadamente, ni modo, tenía que conectarme de alguna manera mientras arreglan el de aquí. Obviamente, por la hora, había como media persona en el messenger y absolutamente nadie usando skype. Pero no se preocupen, pronto podré conectarme desde mi departamento (o al menos eso me gusta pensar) y entonces nos veremos en línea a horas más apropiadas.
Bueno, y después de comprar el celular y hacer la dichosa llamada en la estación de trenes vine a firmar el contrato de mi departamento en compañía de mi peer student. Yo, por supuesto, muerta de cansancio. El gordito del asiento contiguo en el avión no me dejó dormir. Y entonces a esta niña se le ocurrió en ese instante llevarme a conocer la ‘city’, así me dijo ella aunque creo que se refería al centro comercial. Ahora se lo agradezco porque ya le entendí al sistema de trenes y además de que entré a una tienda atendida por Colin Farrel (no literalmente pero se parecía demasiado). Pero en ese momento tenía ganas de regresarme corriendo al departamento a dormir. Cosa que no podía hacer porque ni tenía fuerzas para correr ni sabía dónde demonios estaba. Total que anduve paseando un rato, fui a conocer mi escuela y ya de regreso la muchacha me dijo que estaba cansada (Ja! ¿Cansada ella?), así que me regresó a mi estación del tren y me vine a mi casa.
A partir de ese momento como que la situación se empezó a sentir bastante rara. Entré al departamento y desempaqué en silencio porque la televisión estaba toda en alemán. Y entonces capté que de verdad estaba sola. No podía dejar de pensar ‘¿¡SCHEIßE qué CAZZO hago aquí?!’ traducción: ‘¿¡CHINGADO (en alemán) qué CHINGADOS (en italiano) hago aquí?!’ (OMG me pongo bastante internacional cuando me paniqueo). Fue hasta entonces, en la noche, que capté. Tuve que tomarlo por el lado más amable porque irremediablemente me quedaré aquí. Solo los primeros días son los más difíciles porque son los de adaptación. Hasta ahora todo va bien. Descubrí el canal de CNN en inglés y es lo único que veo, así que si necesitan enterarse de algo pues háganme una señal. Sé todo lo que ha hecho Obama porque lo he visto todo en vivo. Ah! Y también me sé los pronósticos del clima. Ya saben, pregunten con confianza.
Ya en serio, a ver cómo me va el fin de semana, mañana sábado sin nada que hacer y el domingo muerto por ley en este país. Bueno, de todos modos tampoco entre semana tengo nada que hacer así que ¿para qué me preocupo? Me la he pasado escuchando música, me hace compañía. Y bueno, para terminar les dejo esta canción, que fue la canción del día. Mi compañerita de aventuras de hoy. Hope – Jack Johnson
Gracias a todos por acordarse de mí. Yo también los llevo aquí conmigo y los extraño a todos. Pero ¡ÁNIMO! Esto apenas comienza…
(:

:)
ResponderEliminarMarién, me diverti mucho leyendo lo que probablemente fue "el peor día de tu vida" haha.. se te dan las palabras, mihaa... cuando regreses de Alemania, deberias escribir un libro
:)
Saludos, y suerte!
me dio risa el "chingado que chingados hago aqui!?" jajaja excelente. que gusto saber que estas bien marién!!! sigue escribiendo, prometo volverme ferviente seguidor de tu blogspot.
ResponderEliminarCHEMA!!!
ResponderEliminaranimo! k solo es el primer dia! jajajajja :P
me encanto tu descripcion de primer dia,
y deja de quejarte! disfruta de alemanai y de todo lo que te encuentres por alla...
cuidate mucho y te seguire...
bye bye
MARIEN: QUE GUSTO LEER TAN GENIAL RELATO DE TU PRIMER DIA...ERES MUY VALIENTE Y SE NOTA QUE LLEVAS LO PERIODISTA EN LA SANGRE, IGUAL QUE TUS PADRES!!!DEJANOS SABER MAS DE TI,ES MUY DIVERTIDO E INTERESANTE!!!CUIDATE Y DISFRUTA TU ESTANCIA EN ALEMANIA!!!!!
ResponderEliminarESTERE MUY AL PENDIENTE DE TUS RELATOS!! TQM